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Vivir la fe día a día

Me llamo Anna-Riina, soy de Finlandia y tengo 25 años. Me convertí al catolicismo hace tres años y medio.

10 de enero de 2014

Etiquetas: Apostolado, Confesión Sacramental, Estudio, Libertad, Trabajo, Universidad, Universidad Pontificia de la Santa Cruz
Me llamo Anna-Riina, soy de Finlandia y tengo 25 años. Estudio Historia de la Iglesia en la Universidad de la Santa Cruz de Roma. Me convertí al catolicismo hace tres años y medio. Ahora, como católica, estoy muy contenta de estudiar en Roma, recibiendo más formación para entender mejor los sacramentos y profundizar en mi fe.

Vengo de una familia protestante y el resto de mi familia es luterana. No conocía ningún católico, pero me daba cuenta de que Dios quería que tomara una nueva dirección en mi vida. Llegué a la conclusión de que eso que quería lo encontraría en la Iglesia Católica.

Antes de convertirme, estudiaba Teología en Helsinki y, como la facultad no era luterana “per se”, también leíamos el Catecísmo de la Iglesia Católica. De esta forma, iba conociendo algunos datos de la Iglesia Católica, pero ninguna experiencia o información de lo que significaba ser católica. Lo que más me atrajo al catolicismo fue la manera en la que vives la fe en el día a día.

En mi pueblo natal, donde mi familia sigue viviendo, no hay una iglesia católica, pero en Helsinki donde estudié, hay dos. Empecé a estudiar catecismo en la parroquia donde había un curso para personas interesadas en la fe católica en general o que estaban interesados en convertirse. Así que fui a ese curso que duró un año académico. En primavera fui recibida en la Iglesia y después continué mi formación católica en un centro del Opus Dei. Conocí el Opus Dei después de la Misa donde recibí la primera Comunión. Tuvimos una recepción en la sala parroquial y una persona del Opus Dei se acercó a hablar conmigo. Acordamos volvernos a encontrar y ella me habló de las actividades de formación cristiana y de la residencia universitaria. Fui a las clases de catecismo allí, y fueron muy importantes porque aún tenía mucho que aprender y que profundizar en la fe.

Después de mi conversión no cambié de facultad, pero sí mi línea de estudios, porque lo que estudiaba estaba dirigido a ser pastora luterana, así que me orienté hacia un línea más social. Además, mi licenciatura era Historia de la Iglesia Medieval, por lo que básicamente estaba estudiando historia de la Iglesia Católica.

Los católicos en Finlandia
Los católicos en Finlandia están muy involucrados en su fe porque somos minoría y la gran parte de los católicos finlandeses son personas que, como yo, se han convertido. Así que en Finlandia no vemos mucha gente católica no-practicante, pero aquí, por ejemplo, en Italia –y por lo que he escuchado también en España y en otros lugares– los veo, y pienso que esas personas no saben el tesoro que tienen, de nacer en una familia católica, de haber sido educados como católicos y de la posibilidad de recibir los sacramentos. Es un regalo muy grande.

Cuando le das a Dios un poquito de lo que puedes, Él te da muchísimo más
Cuando hablo con gente de mi edad, a veces me dicen que para ellos ser católico significa simplemente no ser libre y que la Misa es aburrida. Parte de la alegría de mi conversión ha sido todo lo que he descubierto, por ejemplo, lo que significa realmente la libertad. Si piensas que la libertad es: “yo quiero hacer todo lo que quiero”, no eres libre, eres solamente esclavo de tus deseos. Pero cuando le das a Dios un poquito de lo que puedes, Él te da muchísimo más.

La fe me ayuda mucho en mi vida ordinaria. Por ejemplo, sólo el hecho de estar en un país nuevo: no podría hacerlo sin oración y Misa diaria. Todo es asombroso: la confesión, el Rosario, toda la devoción a la Virgen y cómo ella nos ayuda. Me da pena que mis amigos luteranos no tengan estas “cosas extras”, por ejemplo la gracia fundamental de los sacramentos.

Lo más importante que me ha enseñado san Josemaría ha sido la idea de dar todo a Dios, todo lo que haces: tu estudio, el trabajo, todo lo puedes convertir en oración y también la idea de apostolado y cómo en sus escritos y su espiritualidad, es muy sencillo: apostolado es simplemente querer a la gente con los mismos sentimientos de Jesucristo.

Del fundador del Opus Dei también descubrir el sentido de la coherencia cristiana o unidad de vida. Es decir, no tener un tiempo para rezar como una cristiana, y luego ir al trabajo y contar chistes horribles o hablar mal de otras personas. Pienso que esto es algo que nos puede pasar a todos: separar la vida espiritual y la vida laboral o de estudios donde no entra Dios. Hacer este descubrimiento es muy bueno para mí, así como aprender a dirigir todo lo que hago a Dios y hacer todo para Él.