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Testimonios

¡Llegar al cielo pintando!

Paola Grossi Gondi, pintora, Italia

6 de octubre de 2002

Etiquetas: Amor de Dios, Cosas pequeñas, Filiación divina, Trabajo
La obra de un artista –explica Paola- es el espejo de sus pensamientos y de sus esperanzas personales. El artista indaga en la realidad que le envuelve, buscando respuestas y verdades. Personalmente, en mi pintura, trato de reflejar algo que siempre me ha impactado: los detalles. Mis cuadros tienen un marco estrecho y bien delimitado sobre un espacio pequeño. A menudo se trata de espacios cotidianos, vistos en situaciones de gran normalidad. Por ejemplo, una persona caminando por la calle u observando el interior de una habitación.

- ¿Todo esto supone para usted alguna reflexión?.
Gracias al descubrimiento de los detalles, de las cosas pequeñas, me percato de la riqueza de la realidad que nos envuelve. Siento que esta vía me produce gran alegría, y advierto la presencia de algunas respuestas que buscaba. Me emociona cada vez más, darme cuenta de la riqueza de tantas cosas pequeñas y pienso que alguien las ha tenido que poner a nuestra disposición, para que podamos gozar, pero ignoraba el motivo.

- A través de este recorrido, ¿usted se ha encontrado con el Opus Dei?
Prefiero hablar de un encuentro con “personas” del Opus Dei. La Obra no es una cosa abstracta, sino una realidad que se concreta en la vida vivida. Unas personas, apasionadas del arte, me han ayudado a encontrar la clave de lectura que yo andaba buscando. Gracias a ellas he advertido que todas las cosas bellas de mi entorno han sido puestas por el Creador. He comprendido también que he recibido un don de Dios, el talento de descubrir esta belleza, y la posibilidad de recrearla. Captar su amor infinito me ha servido para encontrar una senda mayor, como mujer y como artista.

- ¿Qué cosas han cambiado en concreto en su vida?
Ninguna. He continuado encontrando la belleza en las cosas pequeñas, a través de mi pintura. Tengo el convencimiento de ser parte de un proyecto más grande, fantástico y universal: el de un Dios que es también Padre. Un Creador que ha puesto a nuestra disposición tantas cosas maravillosas. Obviamente la vida conserva siempre sus incertidumbres, sus obstáculos, sus altos y bajos. Pero con un Padre así, es bonito afrontarla.

- ¿Qué importancia le da a tener una vida espiritual?
La convicción de ser hija de Dios te ayuda a tener mayor experiencia y dominio de nuestra misión en esta tierra. Empuja a tomar conciencia de la propia dignidad y a corregir algunas situaciones. Los artistas por ejemplo, suelen ser por ejemplo algo egocéntricos y tienen un gran deseo de hacerse notar. Todo esto, gracias a la vida espiritual, adquiere su justa y adecuada dimensión. Personalmente he comprendido que estoy en el mundo sobre todo para servir. Y mi arte, por consiguiente, no es otra cosa que un servicio.

- ¿Qué mensaje siente haber recibido personalmente del Opus Dei?
El que todos hemos recibido de Escrivá: una invitación a santificar la vida ordinaria; no a través de acciones extraordinarias, sino en las circunstancias ordinarias de nuestra jornada.: ¡llegar al cielo pintando!

- Sus cuadros retratan las cosas pequeñas. ¿Se pueden considerar, en un cierto sentido, una metáfora del mensaje del Opus Dei?
Escrivá nos ha invitado a descubrir la importancia de las cosas pequeñas hechas por amor, en la vida cotidiana. Cuando hace años encontré a la primera persona del Opus Dei comprendí que entre nosotras existía una afinidad. La belleza es lo que comenzó a explicarme del espíritu de la Obra, mirando mis cuadros. Subrayando la importancia de las cosas pequeñas en la vida ordinaria, tan semejantes a aquellos pequeños detalles que había siempre tratado de plasmar con mi pintura.

- ¿Qué cosa ha descubierto, de nuevo, en las cosas pequeñas?
El infinito amor de Dios. La convicción del gran don que el Señor ha querido hacernos. En el fondo la misma cosa puede acaecer en nuestra vida. Nosotros nos damos cuenta del amor de alguien a través de las pequeñas atenciones que tiene en nuestros encuentros. En los detalles, no en las grandes promesas. Así yo puedo sentir el amor de Dios a través de un simple rayo de luz que entra en mi habitación. Las personas de la Obra me han ayudado a comprender todo esto. Una pequeña charca puede reflejar el cielo infinito.