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Testimonios

Ser cada día mejores padres

Vittorio Anniballi, padre de 7 hijos, Roma, Italia

6 de octubre de 2002

Etiquetas: Hijos, Matrimonio, Vida ordinaria
Pero, ¿quién ha dicho que una familia numerosa debe ser necesariamente un peso o una limitación de la propia libertad? Vittorio Anniballi va contracorriente y explica como ha encontrado la felicidad gracias a su mujer, Maria Rita y a sus siete hijos.

Casado desde 1981 es propietario de un vivero en Roma, en la zona de Boccea. Conoció el Opus Dei a través de “Montemario” y “Petranova”, dos colegios en los que los padres se involucran totalmente en la educación. En 1993 -cuenta Vittorio- una amiga le habló a mi mujer de estos dos colegios. Intrigados con un método didáctico así de innovador pensamos inscribir a uno de nuestros hijos. Fue una especie de prueba porque en esa época no sabíamos nada del Opus Dei. La experiencia se mostró tan positiva que decidimos inscribir también a los otros chicos.

- ¿Esto les animó a profundizar en su relación con la Obra?
Los “frutos” nos dieron la posibilidad de conocer “la bondad del árbol”. Apreciando el trabajo que se realiza en estos colegios, tanto por los hijos como por los padres, empezamos a comprender el valor de la Obra.

- Como marido y como padre, ¿qué mensaje piensa haber recibido de Josemaría Escrivá de Balaguer?
El fundador de la Obra decía que la familia es como un altar. Mi ocupación consiste sobretodo en estar presente y dedicarme lo más posible a mi mujer y a mis hijos. Para hacer esto no necesito servirme de algo extraordinario. Es suficiente poner amor en lo de cada día. También en las acciones más sencillas. Acordarse, por ejemplo, de tener un pensamiento de cariño para la mujer, o esforzarse por escuchar a los hijos.

- Hoy, la idea de la familia numerosa parece no estar de moda. ¿Qué significa para usted tener tantos hijos?
Personalmente estoy feliz de saber que nuestros hijos son también hijos de Dios. La formación del Opus Dei me ha ayudado a comprender que mi mujer y yo estamos colaborando con el Señor, ayudando a nuestros hijos a crecer y a afrontar la vida. Todo esto no es un peso sino una inmensa alegría. Obviamente se trata de un compromiso. A veces no es fácil conservar la paciencia y no perder los estribos, pero el desafío del cristiano, en el fondo, es precisamente éste: esforzarse cada día por ser mejores padres. Corregirse y ayudarse recíprocamente. Comenzar y recomenzar, como enseñaba Josemaría Escrivá de Balaguer.

- Esta enseñanza, ¿es válida también para la vida del matrimonio?
También en la relación entre marido y mujer es necesario comenzar y recomenzar. Es necesario atribuir un significado siempre nuevo a la expresión, “te quiero”, que se repite cada día. No en balde, Josemaría Escrivá de Balaguer invitaba a transformar en poesía la prosa de la vida cotidiana. Esto es lo que todos los enamorados deberían esforzarse en hacer.

- ¿Qué importancia ha tenido la formación del Opus Dei en vuestra vida conyugal?
Yo y mi mujer estamos siempre compenetrados, pero la Obra nos ha unido todavía más. Ahora nos comprendemos más fácilmente. Basta una mirada para entendernos al vuelo. Esto sucede porque tenemos la alegría de hacer algunas cosas importantes juntos. Por ejemplo, comenzamos la jornada asistiendo a la Misa. Rezamos, uno junto al otro. Se trata de un momento de unión muy fuerte, que nos da el empuje para afrontar los compromisos cotidianos. Después, cuando nos volvemos a ver por la tarde, después de un día de trabajo, intentamos dejar de lado el cansancio y mostrar nuevamente nuestro amor. Josemaría Escrivá de Balaguer subrayaba mucho la importancia de ese momento de volver a encontrarse en casa. Invitaba a la mujer a mostrarse guapa, sonriente, acogedora. Y al marido a presentarse con cariño, con un gesto de ternura siempre nuevo.

- La televisión propone a veces modelos de familia descaradamente falsos. Los anuncios de televisión muestran padres-modelo guapísimos que desayunan sin prisa, rodeados de niños muy despiertos que no ven el momento de irse a la escuela. ¿Qué piensa ante estas imágenes?
Me viene a la cabeza lo que decía el fundador de la Obra a propósito de la santidad. A él no le gustaban las viejas biografías en las que los santos eran descritos como seres infalibles y perfectos. Josemaría Escrivá de Balaguer nos ha enseñado que en la vida de cada uno de nosotros, pueden existir momentos en los que se cae. Pero lo importante es levantarse enseguida y encontrar la fuerza para recomenzar. Lo mismo sirve para la vida en familia. Los padres-modelo de los anuncios publicitarios son irreales como los santos descritos en ciertas biografías. No existen superhombres. Existen, sin embargo, muchas personas de buena voluntad que se esfuerzan por santificar, con amor, los pequeños y grandes sucesos de la vida cotidiana.