Josemaría Escrivá de Balaguer. Fundador del Opus Dei - Tal día como hoy La vida y enseñanzas de san Josemaría día a día http://www.es.josemariaescriva.info/ <![CDATA[18.12.1937]]> Empieza su curso de retiro en Pamplona y anota el plan para esos días: “Muy breve voy a ser en estas notas de ejercicios. No me lleva a este retiro más que el deseo intensísimo de ser mejor instrumento, en las manos de mi Señor, para hacer realidad su Obra y extenderla por todo el mundo, según El quiere. El fin inmediato y concreto es doble: 1/ íntimo, de purificación: renovar mi vida interior; y 2/ externo: ver las posibilidades actuales de apostolado de la Obra, y los medios, y los obstáculos”.]]> <![CDATA[17.12.1937]]> Anota: “A las cinco y media en punto (hora señalada anoche), me despierta el Relojerico: el despertador, que nos dejaron en la pensión, no tocó”. Llama a su ángel custodio “relojerico”, porque cuando se le estropea el despertador y no tiene dinero para llevarlo a arreglar, acude a él para que le despierte.]]> <![CDATA[16.12.1937]]> Han pasado pocos días desde la travesía a pie por los Pirineos, durante la guerra civil española. Está muy cansado. Hoy, en San Sebastián, anota: “Sigo mareado, pero procuro que no lo noten…”.]]> <![CDATA[15.12.1931]]> A media calle, en un día de mucho sol, sufre un intento de agresión que relatará al día siguiente: “Octava de la Inmaculada Concepción, 1931: En la tarde de ayer, a las tres, cuando me dirigía al colegio de Santa Isabel a confesar las niñas, en Atocha por la acera de San Carlos, esquina casi a la calle de Santa Inés, tres hombres jóvenes, de más de treinta años, se cruzaron conmigo. Al estar cerca de mí, se adelantó uno de ellos gritando: “¡le voy a dar!”, y alzaba el brazo, con tal ademán que yo tuve por recibido el golpe. Pero, antes de poner por obra esos propósitos de agresión, uno de los otros dos le dijo con imperio: “No, no le pegues”. Y seguidamente, en tono de burla, inclinándose hacia mí, añadió: “¡Burrito, burrito!””. Atribuyó el ataque a una acción diabólica y la defensa a su ángel custodio.]]> <![CDATA[14.12.1933]]> “¡Has fracasado! —Nosotros no fracasamos nunca. —Pusiste del todo tu confianza en Dios. —No perdonaste, luego, ningún medio humano. Convéncete de esta verdad: el éxito —ahora y en esto— era fracasar. —Da gracias al Señor y ¡a comenzar de nuevo!”, anota hoy. Llevaba casi 15 días sin escribir consideraciones en su cuaderno de Apuntes.]]> <![CDATA[13.12.1937]]> Está en San Sebastián. Celebra la Misa por don Pedro Poveda, que había sido asesinado en la madrugada del 28 de julio de 1936. “Celebro por D. Pedro, encomendándome a él: más que sufragio por su alma (santa, aun sin el martirio) es pedirle su intercesión”. El 4 de mayo de 2003 Juan Pablo II canoniza a Pedro Poveda.]]> <![CDATA[12.12.1931]]> Escribe: “Ayer almorcé en casa de los Guevara. Estando allí, sin hacer oración, me encontré —como otras veces— diciendo: “Inter medium montium pertransibunt aquae”. Creo que, en estos días, he tenido otras veces en mi boca esas palabras, porque sí, pero no les di importancia. Ayer las dije con tanto relieve, que sentí la coacción de anotarlas: las entendí”. Años más tarde, aclarará: “Yo recuerdo el consuelo de un alma que tenía que hacer algo que estaba por encima de las fuerzas del hombre y oyó decir allá en la intimidad de su corazón: Inter medium montium pertransibunt aquae; no te preocupes, las aguas pasarán a través de los montes”.]]> <![CDATA[11.12.1972]]> Dice a los que tiene a su lado: “A temporadas, mi oración y mi mortificación es vivir continuamente en Él: ¡me abandono en Ti! Me pongo en los brazos de mi Padre Dios, acudo a mi Madre Santa María, y confío plenamente, a pesar de la aspereza del camino”.]]> <![CDATA[10.12.1931]]> Anota: “Nuestra voluntad, con la gracia, es omnipotente. —Así, a la vista de tantas ofensas para el Señor, si decimos a Jesús con voluntad eficaz, al ir en el tranvía por ejemplo: “Dios mío, querría hacer tantos actos de amor y de desagravio como vueltas da cada rueda de este coche”, en aquel mismo instante delante de Jesús realmente le hemos amado y desagraviado según era nuestro deseo. Esta “bobería” no se sale de la infancia espiritual: es el diálogo eterno entre el niño inocente y el padre chiflado por su hijo: —¿Cuánto me quieres? ¡Dilo! —Y el pequeñín silabea: ¡Mu-chos mi-llo-nes!”.]]> <![CDATA[9.12.1932]]> Atraviesa un momento de dificultades económicas. Hoy escribe: “Luego de hacer repetida oración al Señor encontré de modo providencial un pisito decente para vivir con mi familia. Deo gratias”.]]>